Sistema operativo de innovación abierta
Del reto al impacto.
Siete etapas que convierten un problema disperso en una solución que opera. Cada etapa produce una salida concreta: si no la produce, no se avanza a la siguiente.
La innovación abierta debe terminar en una relación económica, operativa, institucional o social concreta. No en un evento, una fotografía o una carta de intención.
Observar
Mapear lo que existe y lo que duele
Antes de resolver hay que saber qué problemas existen, quién los tiene y qué capacidades hay disponibles para atenderlos. Esta etapa evita el error más caro del ecosistema: resolver el problema equivocado.
Entradas
- Datos
- Entrevistas
- Diagnósticos
- Tendencias
- Problemas empresariales
- Necesidades ciudadanas
- Capacidades académicas
- Prioridades públicas
Salida: mapa de retos y capacidades
Priorizar
Decidir qué merece los recursos
No todos los retos pueden atenderse a la vez, y tratarlos como si pudieran es la forma más común de no atender ninguno. Cada reto se evalúa con criterios explícitos.
Criterios
- Impacto
- Urgencia
- Viabilidad
- Escalabilidad
- Recursos necesarios
- Disponibilidad de datos
También pesa
- Alineación estratégica
- Beneficio social
- Beneficio ambiental
- Potencial económico
Salida: portafolio priorizado de retos
Conectar
Formar el equipo que sí puede resolverlo
Un reto rara vez se resuelve con un solo actor. Esta es la etapa donde CANIETI aporta más valor: sabe quién tiene la capacidad que falta y puede convocarlo con credibilidad.
Se convoca a
- Empresas
- Startups
- Universidades
- Investigadores
- Expertos
- Fondos
- Dependencias
- Usuarios
- Aliados
Salida: equipo o consorcio de innovación
Pilotear
Probar en pequeño, con reglas claras
Un piloto sin fecha de decisión tiende a no terminar nunca. Antes de empezar se define exactamente qué se va a medir y cuándo se va a decidir.
Todo piloto define
- Responsable
- Alcance
- Presupuesto
- Datos
- Cronograma
- Indicadores
- Riesgos
- Propiedad intelectual
- Criterios de decisión
- Fecha de evaluación
Duración de referencia
- Pilotos rápidos: 90 días
- Pilotos extendidos: hasta 180 días
Parámetro metodológico sugerido, no una regla institucional vigente.
Salida: evidencia técnica, operativa y de usuario
Validar
Responder si de verdad funciona
Un piloto que demuestra que algo no funciona también produce evidencia, y ahorra una inversión mayor. La validación no es un trámite: es la etapa que da sentido a todas las anteriores.
Se comprueba que
- Funciona técnicamente
- Genera valor
- Es aceptada por usuarios
- Cumple regulación
- Es sostenible
- Puede operar
- Puede escalarse
- Tiene viabilidad financiera
Salida: decisión basada en evidencia
Escalar
Convertir el resultado en algo permanente
Aquí es donde la mayoría de los ecosistemas se detienen. Un piloto exitoso que no se convierte en nada es una inversión perdida con buena presentación.
Puede tomar forma de
- Implementaciones
- Contratos
- Nuevos productos
- Nuevas empresas
- Políticas públicas
- Adopción sectorial
- Replicación regional
- Internacionalización
Salida: impacto ampliado
Compartir
Que el aprendizaje no se quede en una sola organización
El conocimiento generado en un piloto vale para todo el ecosistema. Documentar también los errores es lo que evita que se repitan cinco veces en cinco empresas distintas.
Se documenta
- Aprendizajes
- Resultados
- Errores
- Metodologías
- Indicadores
- Casos
- Tecnologías
- Recomendaciones
Salida: conocimiento reutilizable para el ecosistema
Siguiente paso
El siguiente gran proyecto puede comenzar con un reto bien planteado.
Comparte el problema que necesitas resolver o registra la capacidad que puedes aportar.